THC 38. Estela funeraria (fragmento), Bores, Vega de Liébana.

En 1861 se realizan obras en la Iglesia de Santa Eulalia, en Bores, Vega de Liébana, Es empleada piedra procedente de una antigua ermita situada en las afueras del pueblo, incluído este fragmento en el que aparece una decoración inferior en zig-zag, y por encima un texto reproducido con toscas letras. La curiosa piedra grabada terminó incrustada en los muros exteriores de Santa Eulalia.

Hoy sabemos que se trata de una estela funeraria cántabro-romana, un monumento a los dioses en el que aparecen citados una madre y un hijo. Está datada en el año 389 de la era consular (equivalente al año 351). Los especialistas especulan con la posibilidad de que en la zona se produzcan nuevos hallazgos epigráficos.

"Monumento a los dioses Manes. Lo puso (...)ina a su hijo Pro(...), de 25 años. En el año 389 de la era".

Bibliografía: Epigrafía romana de Cantabria, J.M. Iglesias y Alicia Ruíz.




12 jul. 2014
autor López Campillo

Curiosidades 40. Cruces de término.


Son marcas empleadas para delimitar territorios y su presencia se constata en toda la península ibérica. En el norte es frecuente que aparezcan en el entorno de cursos de agua y sobre todo en las cumbres y elevaciones que actúan de separaciones naturales entre los diferentes valles. Es sabido que también eran empleadas como marcas de deslinde necesarias para los usos ganaderos (por ejemplo, definir el límite hasta donde puede pastar el ganado).
En Cantabria encontramos cruces de término en roquedales, peñascos, mojones, cuevas y abrigos, en rocas sueltas que por naturaleza actúan como hitos en el paisaje, y también en menhires. Al aparecer en menhires podemos pensar que existió un intento de cristianizar el monumento pagano, aparte de amojonar y delimitar territorios.
Las cruces de término se han documentado en diversos puntos del país desde los siglos IX-X. La más frecuente es la cruz con cuatro puntos, uno en cada ángulo.

Bibliogafía: "Manifestaciones rupestres de época histórica en el entorno de la cabecera del Ebro", Carmelo Fndez Ibáñez-Carlos Lamalfa Díaz.

Imagen: cruz de término en el Menhir el Cañón, Mataporquera...




10 jul. 2014
autor López Campillo

THC 37. Torre de Ruerrero, Valderredible.

En un alto sobre el pueblo de Ruerrero, Valderredible, se conserva a duras penas una torre de los siglos XIV-XV. No parece claro si estuvo ligada al poderío del linaje de los Bustamante o de los Aguilar, o bien bajo la influencia de la cercana Colegiata de San Martín de Elines.

Más información:
Cuadernos de Campoo


23 jun. 2014
autor López Campillo

THC 36. Menhir del Alto de Lodos, Ampuero-Rasines-Guriezo

Recibe el nombre de Ilso de Lodos y es un vestigio de la actividad de las primeras sociedades agrícolas-ganaderas que hacia el V milenio a.c comienzan a dominar y explotar nuevos territorios.

Como "ilso", también "yelso", aparecen designados diversos menhires, en especial en la Cantabria oriental (el de Hayas es un ejemplo cercano). Se trata de un monumento levantado a finales del periodo neolítico, tiempo de nuevas formas económicas y culturales, nuevos ritos y creencias, en medio de un clima que va paulatinamente templándose hasta alcanzar parámetros similares a los actuales.



El Alto de Lodos es una de las elevaciones (540 metros sobre el nivel del mar) que conforman la cuenca del Arroyo Remendón, que más adelante formará el Río Agüera. Se alza a 12 kms de la costa y desde su posición se domina ampliamente la franja costera y los valles a oriente, occidente y sur. A occidente del Alto de Lodos se abre el valle del río Rivahermosa, a su vez tributario del Asón. La elevación queda por lo tanto encajada entre las cuencas del Asón y el Agüera. El entorno es muy rico en manantiales y fuentes. La cima del Alto de Lodos se dispone a modo de campa amplia y propicia para la actividad ganadera, así es hoy y así fue desde el V milenio a.c.



Visión hacia el sur desde el Alto de Lodos. El cordal en la imagen sirve de límite Cantabria-País Vasco.



El menhir es parte de un conjunto megalítico que incluye con certeza un dolmen y otro menhir (habrá tiempo de hablar de ellos). Además, se constata la existencia de diversos posibles túmulos, aunque muy arrasados y que plantean dudas a los investigadores. Hacia el norte del conjunto megalítico surge la forma del peñasco que da asiento a la Ermita de las Nieves, elevación muy característica y visible desde gran parte del oriente cántabro. Siguiendo hacia el norte se localiza la estación megalítica de Hayas-Alto de Guriezo, con dos menhires y diversos túmulos, la cual queda a medio camino entre Lodos y la costa de Laredo-Liendo.



Sin contar su sección enterrada, mide 1,86 metros de longitud. Es un bloque de caliza cuya superficie fue preparada y redondeada mediante intensas labores de desbastado. Hoy sirve como hito divisorio entre las poblaciones de Ampuero, Rasines y Guriezo (otra característica habitual de numerosos monumentos megalíticos cántabros es su utilización histórica como mojones territoriales al menos desde la Edad Media). Presenta una cruz  grabada apenas visible, probablemente producto de su uso como referencia territorial, y tal vez realizada en tiempos medievales.

El menhir cumple otra de las características comunes a este tipo de monumentos megalíticos: la diferente composición respecto a la roca del entorno. En este caso, la caliza del Ilso de Lodos contrasta con las rocas areniscas y arcillosas del paraje inmediato.


Una estampa recurrente en los santuarios megalíticos de la región. Las brañas que fueron "conquistadas" para la actividad pastoril hacia el V milenio a.c, son hoy espacios privilegiados para el ganado en los meses cálidos.



A la izquierda el menhir de Lodos, poco aparente desde esta perspectiva. A la derecha, al fondo, desembocadura del Río Asón. Al ampliar sobre la imagen (pinchar sobre ella) se aprecia a la derecha la población de Colindres.



La imagen permite representar la relación espacial entre las dos estaciones megalíticas que han salido a relucir en el artículo. En primer término se distingue uno de los enterramientos tumulares de Hayas, completamente cubierto por una capa de herbáceas. El menhir de Hayas se localiza a unos pasos de este túmulo. A la izquierda de la imagen, sobre el horizonte, destaca el Pico de las Nieves, cuya posición respecto al menhir de Lodos hemos visto.

Conocer estos enclaves es una experiencia más que interesante, nos conecta con una cultura milenaria sobre la que apenas conocemos nada, y al mismo tiempo, plantados frente a un menhir o un túmulo, vemos nuestro reflejo y nos reconocemos.

Algunos de los túmulos citados de pasada en el artículo han sido arrasados por maquinaria en explotaciones de eucaliptos. La puesta en valor es inexistente. El Alto de Lodos cuenta con tres o cuatro carteles explicativos plantados hace años. Desde hace años, también, no queda ya ni una sola palabra legible en ellos.

Bibliografía consultada: El megalitismo en Cantabria: aproximación a una realidad arqueológica olvidada, Luis César Teira Mayolini, Ed. U.Cantabria, 1994.
24 jul. 2013
autor López Campillo

THC 35. Castro y campamento romano de Santa Marina, Valdeolea

Castro indígena prerromano, campamento romano, ocupación medieval que incluía una ermita que se perdió en el siglo XIX y fortificación atrincherada durante la Guerra Civil. Los cuatro momentos de la historia se dan cita en las dos cimas del Monte Ornedo, Valdeolea. Un rompecabezas para la arqueología y un yacimiento fundamental para entender las Guerras Cántabras (lo cual no ha impedido que en los últimos años maquinaria financiada por los cántabros del siglo XXI, gracias a la encomiable labor del gobierno regional, haya arrasado gran parte de la superficie del yacimiento).



Estimación de las estructuras de la cima oriental del Monte Ornedo. En gris, defensas atribuídas a la Edad Media. En rojo las que parecen definir la fortificación planteada por los romanos. En naranja, "otras estructuras". (Fuente:: Castros y Castra en Cantabria, VV.AA, Acanto, 2010).



Recreación del Castro de Santa Marina. (Fuente: Diario Montañés). La infografía recoge la posible extensión de 19 ha que llegó a tener este oppidum cántabro, el más extenso de los conocidos en esta tierra.



Fosos excavados en el terreno y parapetos de tierra (contrafosos) que se alzaban con el material extraído de los fosos. Santa Marina conserva un foso doble bien visible. Cada uno de los terraplenes debió alcanzar una altura de cuatro metros y quedaban rematados por estacadas. Se identifican como parte de las defensas levantadas por los romanos una vez tomado el poblado indígena cántabro.


El corte en este terraplén hace visible las técnicas de fortificación romanas.


Tachuelas de sandalia de legionario romano halladas en el Castro de Santa Marina (también en el Castro de las Rabas y el Campamento del Pedrón, ambos en Cervatos, así como en Retortillo).


Clavijas de las tiendas de campaña legionarias. Las dos situadas a la derecha fueron halladas en el castro que nos ocupa. Las otras dos corresponden al Campamento romano de La Poza (Cervatos).





Es una de las piezas arqueológicas rescatadas de Santa Marina en los últimos años. Apareció en un punto muy concreto donde se registra una aglomeración de materiales cántabros y romanos, con el denominador común de ser piezas con función militar. El lugar parece corresponderse con una de las puertas del castro. Se trata por lo tanto de la evidencia de un enfrentamiento armado. El Castro de Santa Marina pasa a la lista de escenarios de las Guerras Cántabras.


En multitud de ocasiones un mismo paraje concentra el recuerdo del paso de los hombres a través de los milenios. En primer término encontramos dos posibles menhires, también descritos como posibles hitos medievales (hablamos sobre ellos aquí). Al fondo, la elevación del Monte Ornedo en cuyas cimas se asentó una de las mayores "ciudades" de los cántabros prerromanos.



Pugio, puñal característico del legionario romano. Posee un nervio central que confiere firmeza a la hoja. Fue rescatado del yacimiento de Santa Marina y puede conocerse en el Museo de Prehistoria y Arqueología  de Cantabria, al igual que las demás piezas arqueológicas mostradas en el artículo.


Bibliografía consultada: Cántabros, origen de un pueblo, VV.AA, Adic, 2012.

                                   Castros y Castra en Cantabria, VV.AA, Acanto, 2010.
                                    

Más información...El recinto campamental romano de Santa Marina (Valdeolea, Cantabria), Pedro Ángel Fernández Vega, Rafael Bolado del Castillo, Munibe, 2011.


El Arqueositio de Camesa ayer y hoy. Una visión integral desde la dirección del taller de empleo Valdeolea, Pedro Ángel Fernández Vega, Lino Mantecón Callejo, Ayto. Valdeolea, 2012.
22 jul. 2013
autor López Campillo

Curiosidades 39. Dos escudos, de cerca.



Vamos a echar una mirada cercana a dos escudos. Adornan la fachada de esta casa de Gama, Bárcena de Cicero. La disposición del lugar dificulta que se puedan tomar imágenes frontales, a menos que se acceda al recinto de la casa, por lo cual las imágenes no son muy buenas. No obstante, son interesantes por la cantidad de información que presentan y pueden servir para acercarnos a entender estas joyas de piedra que parecen esculpidas con un código incomprensible para nosotros.

Usualmente, los cascos o yelmos de dos escudos situados en la misma fachada suelen estar enfrentados, es decir "se miran cara a cara". La norma no se cumplió en esta casa de Gama y los yelmos miran ambos hacia la izquierda en el sentido del espectador.



Ambos escudos repiten decoraciones y lambrequines (los "plumones" que adornan el yelmo). Los soportes o tenantes de los escudos son leones. Sobre ellos, dos amores (los infantes rechonchos) que parecen hacer sonar unos cuernos. El escudo de la imagen muestra 5 estrellas, un árbol con perro "pasante" y debajo la cabeza de un moro envuelta en el lema: "Por la caza que mató, mi sangre se derramó". La mitad de la derecha muestra una torre de la que sale un hombre armado, dos fajas con mazas (las armas de la familia Mazarredo) y un puente a cuyos pies flota la cabeza cercenada de un moro. Sobre el puente aparece una torre con dos leones, el lema reza: "Por pasar la puente me puse a la muerte". Nota: las imágenes se amplian al pinchar sobre ellas.



El segundo blasón muestra un lema inferior. Nuevamente se plasman hechos de armas, hazañas y enfrentamientos.



De izquierda a derecha, un guerrero, torre con otro hombre armado y bandera, pino flanqueado por dos leones "empinantes". Son las armas de la familia Llamosas (apellido originario de Guriezo).



Finalmente, un puente sobre el agua en el que vemos hombre armado y apoyado en un pino. A la derecha, cinco cabezas de moros. Junto al castillo con cinco flores de lis que ocupa la parte superior, éstas son las armas de los Arce.

Bajo el escudo, el lema: "El esfuerzo y el corazón que los Llamosas tuvieron estas armas merecieron".

Al menos, mirándolos detenidamente uno tiene la sensación de entender las motivaciones de los hombres que los mandaron esculpir y hasta imaginar sus vidas y las de sus ancestros. Entonces el código de símbolos de los escudos empieza a parecernos un tanto más asequible a nuestros ojos modernos.

Bibliografía consultada: Escudos de Cantabria tomo I Merindad de Trasmiera, Carmen González Echegaray, Ed. Bedia, 1969.
18 jul. 2013
autor López Campillo

Curiosidades 38. Un faro montado sobre una fortificación napoleónica.

El del Pescador, Santoña, es uno de los 9 faros que alumbran la costa cántabra, y uno de los dos situados en el peñón del Monte Buciero, siendo el otro el Faro del Caballo. El Faro del Pescador comienza a construirse en 1859 y es inaugurado cuatro años después montando una lámpara de aceite de oliva sobre su sistema de lentes giratorias. Su alcance era de 17 millas náuticas. Ha sufrido diversas reformas y quedó seriamente dañado en 1915, tras un temporal que arrasó el edificio adosado al faro. 



El saliente rocoso en el que se asienta el faro encierra una historia poco o nada conocida. Es sabido que un contingente de 2000 hombres del ejército napoleónico se acantonó en Santoña (1810-1814), convirtiéndola en plaza de guerra intensamente fortificada. Las costas del Monte Buciero son "petardeadas", es decir, esculpidas y escarpadas a base de barrenos, con la finalidad de impedir un potencial acceso que habría inquietado a la plaza y desbaratado el sistema defensivo planteado en la península de Santoña.

Un informe militar firmado por el Coronel de Ingenieros Gabriel Breuille en mayo de 1812, dirigido al alto mando francés, desvela que el lugar elegido 50 años después para levantar el Faro del Pescador fue fortificado con un parapeto de mampostería seca. Es uno de los "atrincheramientos" o "retranchement" con los que los galos blindaron esta plaza de guerra de vital importancia para los planes del emperador.


Mayo 1812
Escarpes de la montaña de Santoña por la parte del mar...Se trabaja con la mayor actividad en escarpar quanto se ha juzgado necesario desde la punta de la Atalaya hasta San Martín, que están cerca de concluirse, principalmente los dos puntos principales a la izquierda del cabo de los Pescadores entre los quales se ha construído un atrincheramiento pequeño para poner en caso necesario un punto de observación. Se espera que todas las escarpas hasta San Martín estarán concluídas para 15 de Junio, y las más necesarias para fin de Mayo; en este caso, con tres puestos de 4 hombres cada uno, se podrá estar con seguridad por la parte del mar hasta San Carlos, y con la protección de este fuerte y el de San Martín, no habrá que temer mas que por la parte de la playa y de la ciudad. Se ha construido entre estas escarpas un atrincheramiento pequeño provisional que se ve perfectamente y que por consecuencia las defenderá en caso necesario.

Coronel de Ingenieros Gabriel Breuille

El atrincheramiento de la punta del Pescador se ha conservado parcialmente bajo el propio faro.



Es una obra de construcción elemental, un parapeto que protegía a la tropa y permitía controlar visualmente buena parte de la costa norte del Monte Buciero y de las costas que se extienden hacia occidente hasta llegar al Cabo de Ajo. El tramo costero que se aprecia en la imagen fue en parte esculpido artificialmente a golpe de explosivo en una operación que involucró a cerca de mil "obreros del país". El atrincheramiento napoleónico cuelga sobre unas costas escabrosas, a unos 14 metros sobre el nivel del mar.

Otros 6 atrincheramientos y una batería han sido descubiertos en el Monte Buciero santoñés entre los años 2010-2012. Ni los responsables regionales ni los locales se han dignado a interesarse por los descubrimientos, mientras el conjunto fortificado de Santoña (con más de 20 fortificaciones extendidas en un peñasco de 600 hectáreas) sigue agonizando, ajeno a la sociedad, olvidado y sin puesta en valor, cuando no es cementado ilegalmente con el triple del presupuesto requerido en operaciones político-inmobiliarias que destruyen los inmuebles y borran todo rastro de historia (un ejemplo), a cambio de dotar a inmuebles históricos del siglo XIX de conexión a internet, teléfono y calefacción, con unos acabados propios de un edificio de oficinas gubernamentales. Tras la inauguración los inmuebles pasan a ser cerrados, una vez que los políticos responsables del desaguisado han conseguido triunfales titulares otorgados por la prensa regional.
13 jul. 2013
autor López Campillo

Curiosidades 37. Los pactos de los cántabros.

En 2009 un pequeño tesoro arqueológico es rescatado del yacimiento del Castro de las Rabas, Cervatos. Se trata de un oso de bronce de 5 cms de longitud con una interesante historia detrás.

El oso diminuto es la prueba de la existencia de pactos y acuerdos entre individuos, clanes y ciudades, a finales de la Edad del Hierro. La idea de este vínculo de hospitalidad era simple. Cada parte del pacto era poseedora de sendas piezas, las cuales eran complementarias. Al mostrar la pieza a la otra parte contrayente se comprobaba su complementariedad y el pacto quedaba renovado. Pudo servir para reclamar derechos de paso, concesiones de ciudadanía, solitictud de hospitalidad o actividades relacionadas con la trashumancia.


Tésera de hospitalidad hallada en el Castro de las Rabas (Cervatos, Campoo de Enmedio), Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

Fuente Una nueva tésera de hospitalidad en territorio cántabro: el oso del castro de Las Rabas, Pedro Ángel Fernández Vega, Rafael Bolado del Castillo, Archivo Español de Arqueología, 2011,

La estatuilla está decorada con líneas paralelas en cuello, hocico y extremos de las patas, donde también se aprecian incisiones a modo de garras. El reverso es completamente plano y presenta siete agujeros que actuaban como hembras para encajar la pieza hermana. 

Los investigadores relacionan la figurilla del oso con una posible divinidad que garantizaba el pacto de hospitalidad y proponen una datación en torno a los siglos II-I a.c, momento de auge para el poblado castreño de Las Rabas y de consolidación y desarrollo de los contactos comerciales y culturales con los poblados de los valles del Ebro y el Duero. La tésera de Cervatos pudiera guardar relación con una pieza análoga hallada en Cuenca. Nos habla por lo tanto de una complejidad económica y política mucho mayor de la que tradicionalmente se ha venido asignando a los pobladores cántabros, retratados como salvajes y bárbaros por la propaganda romana.



Bibliografía consultada: Una nueva tésera de hospitalidad en territorio cántabro: el oso del castro de Las Rabas, Pedro Ángel Fernández Vega, Rafael Bolado del Castillo, Archivo Español de Arqueología, 2011,
12 jul. 2013
autor López Campillo

THC 34. Conjunto megalítico de Peña Oviedo, Camaleño

El conjunto de Peña Oviedo nos habla de un momento al final del neolítico donde los pobladores inician la explotación de los territorios interiores. La nueva técnica del pastoreo conlleva que los hombres pasen a valorar las praderas de alta montaña como la que nos ocupa. Asociado a este momento surgirán los monumentos megalíticos, túmulos, menhires, cromlechs, alineamientos de piedras.
El conjunto megalítico de Peña Oviedo se distribuye a lo largo de tres campas elevadas entre los 1500-1200 metros sobre el nivel del mar, en la falda sur del macizo oriental de los Picos de Europa. Los tres escenarios cuentan con manantiales y son utilizados aún hoy por ganado que pasta en régimen de semilibertad. La presencia de manantiales y la idoneidad para el pasto en los meses centrales del año son características que se repiten en las estaciones megalíticas que vamos conociendo a lo largo de Cantabria. Los monumentos megalíticos de Peña Oviedo habrían sido levantados hace unos 5.550 años y en su entorno se desarrolló una economía pastoril, mientras estos hombres seguían dedicándose a labores de caza y recolección de frutos y vegetales.

Del yacimiento se ha recuperado cerámica que permite reconstruir diversas decoraciones, así como abundantes restos pequeños del trabajo en sílex y piezas mayores como percutores, alisadores, un hacha pulimentada y piedras de molienda.

El conjunto presenta una gran complejidad de estructuras. Citaremos la existencia en Peña Oviedo de 2 círculos de piedras (uno de ellos datado en torno a los 5.500 años antes del presente), un monolito tumbado, al menos 10 túmulos, dos cámaras dolménicas con los túmulos arrasados y un alineamiento de piedras con 11 elementos visibles. También se aprecia un muro aterrazado de más de cien metros de longitud cuya función no parece clara, aunque los investigadores lo asocian a las estructuras megalíticas descritas. Por otro lado, los vestigios de una cabaña cuadrangular asociada a los monumentos ayuda a entender la importancia que la explotación económica tuvo en la elección de estas campas montañosas. Al mismo tiempo sirve para desmitificar la idea de que estos asentamientos del final del neolítico tenían un uso exclusivo ritual o ceremonial.
En un entorno paisajístico espectacular, la visita nos acerca a imaginar las actividades, económicas y ceremoniales, de lejanos hombres neolíticos congregados alrededor de estructuras de piedra que nos resultan difíciles de entender.


Alineamiento de piedras.


Congregación de túmulos y círculo de piedras.


Molino de mano y elementos de hoz hallados en el yacimiento de Peña Oviedo (pueden conocerse en el Mupac).


Hacha pulimentada procedente de Peña Oviedo (Mupac).

-Bibliografía consultada: El asentamiento de la Peña Oviedo (Camaleño, Cantabria): la colonización de las áreas montañosas de la cornisa cantábrica, Isturitz: Cuadernos de prehistoria - arqueología,  Nº 6, Agustín Diez Castillo, 1995.


9 jul. 2013
autor López Campillo

Archivo de Escudos de Cantabria

La idea del álbum es recopilar gran parte de los escudos que adornan y ennoblecen casas, casonas, palacios, ermitas...de Cantabria. Con el tiempo iremos incorporando información sobre los mismos, linajes representados, descripción de cada uno...Por el momento únicamente se indica la población donde se encuentran los escudos.Gracias por compartir el álbum y participar.

El archivo fotográfico y la correspondiente información puede conocerse a través de facebook: Escudos de Cantabria.

Casona de Treviño, Cosgaya.
7 jul. 2013
autor López Campillo
Espacio para la divulgación del patrimonio histórico cántabro. Funciona a modo de inventario de "hitos con historia" esparcidos por los valles, montañas y pueblos de la región, entre la prehistoria y la guerra civil: cuevas y abrigos prehistóricos, grabados post-paleolíticos, menhires y túmulos megalíticos, poblados castreños, estelas, campamentos romanos, necrópolis, ermitas rupestres, iglesias, retablos, torres medievales, fortalezas, casonas solariegas, escudos, batanes, ferrerías, molinos de marea y río, hórreos, faros, trincheras, nidos de ametralladora...
cachos de historia que sin duda merecen ser conocidos, valorados y preservados.

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