autor : López Campillo 5 jun. 2013

Varios menhires cántabros aparecen tradicionalmente denominados como ilso, iso o yelso. El menhir del Yelso de Hayas se sitúa en el cordal que separa el valle de Liendo y el valle del Asón, y aún hoy sirve de hito territorial que delimita las tres poblaciones citadas.
Es un testimonio de los nuevos rituales a los que se acogieron las primeras poblaciones neolíticas de la zona oriental de Cantabria. Estos grupos protagonizan la ocupación de nuevos territorios y rompen con las prácticas económicas de los últimos cazadores-recolectores. Se asientan por vez primera en el territorio, levantan estructuras, cabañas, túmulos funerarios, menhires. Son los primeros agricultores y ganaderos de estas tierras.
Las investigaciones han descubierto que el menhir fue levantado directamente sobre la roca que forma el suelo, sin necesidad de hacer un agujero, hundir una parte del megalito, y hacer un relleno con piedras que diesen solidez a la estructura.
El Yelso de Hayas está asociado a 3 túmulos megalíticos, probablemente enterramientos, el más visible es de 26 metros de diámetro. Por desgracia han llegado a nuestros días arrasados, con las cámaras funerarias vencidas y los previsibles ajuares funerarios expoliados, lo cual complica sobremanera todo intento de investigación y datación.
Pese a ello se han recuperado restos de cerámicas fabricadas a mano, piezas retocadas de sílex de gran variedad de colores, sobre todo buriles y raspadores. También elementos de adorno en piedra pulimentada, especialmente una cuenta (¿de collar?) de color verde que según cuentan los investigadores pudiera indicar contactos económicos con poblaciones megalíticas de otros lugares de la península. El entorno del menhir también alberga lo que parece ser una zona de habitación, que sirve para desterrar la típica imagen que se tenía sobre estos pobladores como hombres que alzaban estos misteriosos menhires, pero no ocupaban su entorno, ni vivían en sus alrededores. Las dataciones sitúan este yacimiento a mediados del VI milenio antes del presente, si bien el menhir pudo ser alzado con posterioridad al resto de estructuras.
¿Su función? Siempre se apunta al carácter ritual y de ocupación de un espacio. El Yelso de Hayas, enseñoriado en un paraje desde el que se domina la desembocadura del Asón y el Agüera, y la bahía de Santoña, parece estar marcando desde hace miles de años el acceso a la costa desde el interior.




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cachos de historia que sin duda merecen ser conocidos, valorados y preservados.

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