autor : López Campillo 24 jul. 2013

Recibe el nombre de Ilso de Lodos y es un vestigio de la actividad de las primeras sociedades agrícolas-ganaderas que hacia el V milenio a.c comienzan a dominar y explotar nuevos territorios.

Como "ilso", también "yelso", aparecen designados diversos menhires, en especial en la Cantabria oriental (el de Hayas es un ejemplo cercano). Se trata de un monumento levantado a finales del periodo neolítico, tiempo de nuevas formas económicas y culturales, nuevos ritos y creencias, en medio de un clima que va paulatinamente templándose hasta alcanzar parámetros similares a los actuales.



El Alto de Lodos es una de las elevaciones (540 metros sobre el nivel del mar) que conforman la cuenca del Arroyo Remendón, que más adelante formará el Río Agüera. Se alza a 12 kms de la costa y desde su posición se domina ampliamente la franja costera y los valles a oriente, occidente y sur. A occidente del Alto de Lodos se abre el valle del río Rivahermosa, a su vez tributario del Asón. La elevación queda por lo tanto encajada entre las cuencas del Asón y el Agüera. El entorno es muy rico en manantiales y fuentes. La cima del Alto de Lodos se dispone a modo de campa amplia y propicia para la actividad ganadera, así es hoy y así fue desde el V milenio a.c.



Visión hacia el sur desde el Alto de Lodos. El cordal en la imagen sirve de límite Cantabria-País Vasco.



El menhir es parte de un conjunto megalítico que incluye con certeza un dolmen y otro menhir (habrá tiempo de hablar de ellos). Además, se constata la existencia de diversos posibles túmulos, aunque muy arrasados y que plantean dudas a los investigadores. Hacia el norte del conjunto megalítico surge la forma del peñasco que da asiento a la Ermita de las Nieves, elevación muy característica y visible desde gran parte del oriente cántabro. Siguiendo hacia el norte se localiza la estación megalítica de Hayas-Alto de Guriezo, con dos menhires y diversos túmulos, la cual queda a medio camino entre Lodos y la costa de Laredo-Liendo.



Sin contar su sección enterrada, mide 1,86 metros de longitud. Es un bloque de caliza cuya superficie fue preparada y redondeada mediante intensas labores de desbastado. Hoy sirve como hito divisorio entre las poblaciones de Ampuero, Rasines y Guriezo (otra característica habitual de numerosos monumentos megalíticos cántabros es su utilización histórica como mojones territoriales al menos desde la Edad Media). Presenta una cruz  grabada apenas visible, probablemente producto de su uso como referencia territorial, y tal vez realizada en tiempos medievales.

El menhir cumple otra de las características comunes a este tipo de monumentos megalíticos: la diferente composición respecto a la roca del entorno. En este caso, la caliza del Ilso de Lodos contrasta con las rocas areniscas y arcillosas del paraje inmediato.


Una estampa recurrente en los santuarios megalíticos de la región. Las brañas que fueron "conquistadas" para la actividad pastoril hacia el V milenio a.c, son hoy espacios privilegiados para el ganado en los meses cálidos.



A la izquierda el menhir de Lodos, poco aparente desde esta perspectiva. A la derecha, al fondo, desembocadura del Río Asón. Al ampliar sobre la imagen (pinchar sobre ella) se aprecia a la derecha la población de Colindres.



La imagen permite representar la relación espacial entre las dos estaciones megalíticas que han salido a relucir en el artículo. En primer término se distingue uno de los enterramientos tumulares de Hayas, completamente cubierto por una capa de herbáceas. El menhir de Hayas se localiza a unos pasos de este túmulo. A la izquierda de la imagen, sobre el horizonte, destaca el Pico de las Nieves, cuya posición respecto al menhir de Lodos hemos visto.

Conocer estos enclaves es una experiencia más que interesante, nos conecta con una cultura milenaria sobre la que apenas conocemos nada, y al mismo tiempo, plantados frente a un menhir o un túmulo, vemos nuestro reflejo y nos reconocemos.

Algunos de los túmulos citados de pasada en el artículo han sido arrasados por maquinaria en explotaciones de eucaliptos. La puesta en valor es inexistente. El Alto de Lodos cuenta con tres o cuatro carteles explicativos plantados hace años. Desde hace años, también, no queda ya ni una sola palabra legible en ellos.

Bibliografía consultada: El megalitismo en Cantabria: aproximación a una realidad arqueológica olvidada, Luis César Teira Mayolini, Ed. U.Cantabria, 1994.

{ 2 comentarios... }

  1. tubo que ser un centro religioso-espiritual de notable importancia, MAXIMINO BASOA OJEDA hace referencia en el libro LAREDO EN MI ESPEJO a estos yacimientos, ensalzando los poblados indigenas que habitaban en la zona, de hay yo creo que el otro nombre de la ermita seria mas adecuado, pero la iglesia...la falta de estudios arqueologicos podria desvelar realidades que a mi suponer incomodarian, el estudio ARQUEOLOGICO de toda la cuenca del ASON es mas que necesaria, las pocas incursiones realizadas siempre han desvelado hallazgos importantes, recordemos a ALCALDE DEL RIO o LORENZO SIERRA incluso no hace mucho se hizo un programa de cuarto milenio desde CASTRO URDIALES en el cual se comentaban las importantes lineas teluricas que llegaban hasta VALDEOLEA

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  2. salió I.J, tenía que salir, pues nada, a ver si el gobierno regional contrata a unos mediums y zahoríes y despide a los arqueólgos, que lo digija Iker y seguro que encuentran una autovía, como la del agua, pero de potentísimas líneas telúricas que sin duda fueron las que impulsaron a estos pastores de hace 7000 años

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Espacio para la divulgación del patrimonio histórico cántabro. Funciona a modo de inventario de "hitos con historia" esparcidos por los valles, montañas y pueblos de la región, entre la prehistoria y la guerra civil: cuevas y abrigos prehistóricos, grabados post-paleolíticos, menhires y túmulos megalíticos, poblados castreños, estelas, campamentos romanos, necrópolis, ermitas rupestres, iglesias, retablos, torres medievales, fortalezas, casonas solariegas, escudos, batanes, ferrerías, molinos de marea y río, hórreos, faros, trincheras, nidos de ametralladora...
cachos de historia que sin duda merecen ser conocidos, valorados y preservados.

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